César Rodríguez

Letras y acordes

Fotos varias

Marwan

Por el año 96 mis gustos musicales eran muy variados. Escuchaba rap, funky, música muy cañera y a la vez cantautores, principalmente dos: Serrat y Silvio Rodríguez. También gastaba mi tiempo con la guitarra con la cual era capaz de tocar algunas canciones de estos cantautores pero poca cosa. La verdad es que ambos me hacían sentir cosas que no sabría explicar bien ahora, pero lo que si sabía es que me gustaría componer cosas así. Pero me parecía algo tan inaccesible que mis primeros pasos, que más bien eran gateos, fueron por otros rincones musicales bastante diferentes. Poco tiempo después conocí en pocos meses a varios cantautores como Ismael Serrano, Antonio de Pinto, Tontxu y a César Rodríguez con los que sorprendentemente tenía las mismas sensaciones que con los grandes. Me fijé en todos y aprendí cosas de cada uno d ellos pero sobre todo de César Rodríguez. No se qué es lo que me hizo fijarme en el más que en los demás, pero desde el primer día en que le vi, uno de los primeros viernes de Enero del 98 en la Redacción me pareció una persona cercana, con una voz y unas letras que transmitían tantas cosas que no se pueden contar. Ver a César, con 20 años por entonces, tan sólo 2 años más que yo, me hizo saber algo que ha cambiado mi vida. Esa cosa era que la canción de autor y la poesía no estaban sólo al alcance de los grandes, que no hacía falta ser un virtuoso de la guitarra para emocionar sino que una persona de mi edad también era capaz de hacer algo tan bello como algunos de los grandes. En gran parte por eso empecé a componer canciones, porque me parecía increíble que una persona tan joven fuese capaz de decir miles de cosas que yo sentía pero que no sabía decir. Pero el sabía y aun sabe hacerlo. César hace que nos veamos en sus canciones, a veces parece que escribe para nosotros y lo hace con simpleza con la simpleza de los que saben transmitir sin necesidad de palabras superfluas. César no da rodeos, césar le saca brillo a las palabras en cada frase, reinventa las notas con su voz, te toca la piel del alma, le da motivos para existir a la palabra solidaridad, te saca la risa sin que te des cuenta y en mi caso, además de eso, me hizo comprender que yo también podía. La primera vez que canté en directo fue en compañía de César. No podía ser de otra manera. Actualmente toco en los cafés de cantautores de Madrid, en los mismos en los que toca César y hace unos meses me hizo feliz que cantase en uno de mis conciertos en el Búho Real. Por ese motivo cada una de mis letras, cada una de las notas de mi voz están en deuda con las suyas.

Si en el año que estamos te arrepientes de arrepentirte y necesitas que alguien tire de ti, déjate entrar en algún bar donde cante César. Verás como al final escucharle es la mejor forma de tener las cosas claras.


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