

Recuerdo la primera vez que vi a Cesar Rodríguez en concierto, tenía 16 años, no conocía su música, la verdad, llegué ahí de casualidad, pero desde el primer acorde su música me cautivó, las melodías de sus canciones se me quedaron grabadas y sus letras no paraban de transmitirme sentimientos y sensaciones. No paré en todo el concierto de mirarle, de fijarme en cómo sus manos tocaban y escuchar sin perderme ni un solo segundo de cada canción, no quería que se acabara…
Por aquel entones yo empezaba a tocar la guitarra e intentar escribir canciones, desde siempre me había gustado cantar pero Cesar acabó de despertar en mi las ganas de algún día poder subirme a un escenario y contar con mis canciones lo que llevaba dentro.
Desde aquel día, siempre que podía, los viernes después de clase, cogía un autobús desde el Escorial únicamente para ir a verle. Siempre llevaba conmigo una grabadora para luego poder escuchar la cinta en mi habitación y sacar sus canciones a la guitarra, todavía recuerdo la primera: Vuelve. Cesar ha sido uno de los músicos que más me ha influenciado, por eso cuando hablé con el para tocar en su banda, no me lo podía creer…
He tenido la oportunidad de conocerle, de reírme y tocar con el. Desde siempre le he admirado como músico, ahora también como persona. Todavía me sigue sorprendiendo en sus conciertos, e igual que aquel día, me sigue transmitiendo todos esos sentimientos, sus melodías me siguen emocionando y sigo aprendiendo de él.