

Alguien me pasó un día una canción suya y sin mucho interés la escuché; pensaba que era una canción más de las muchas que recibo. Cuando empezaron a sonar las primeras notas dejé lo que estaba haciendo y escuché lo que sonaba. No podía creer lo que escuchaba. Volví a escuchar una y otra vez el mismo tema hasta que reaccioné y le pedí que me mandara más temas. Así fui escuchando uno a uno todos los que me mandaba. Aún sin salir de mi asombro entré en la web y me descargué todas las canciones que encontré. Ese desconocido sonaba en mi casa a todas horas.
Fui a Madrid y de casualidad en Garibaldi me enteré que actuaba ese desconocido que me parecía haber estado escuchando casi toda mi vida. Y como no, entré. Disfruté muchísimo; no paré de reir a carcajadas de los comentarios, mi piel se erizaba con cada nota que salía de la guitarra y cerraba los ojos al oir esa voz que yo ya escuchaba desde hacía unos meses en mi casa.
Desde ese día, ese desconocido llamado César Rodríguez pasó a formar parte de mi vida (y de la de mis amigos de tanto poner las mismas canciones...) He tenido la oportunidad de decirte lo que me hace sentir tu música, tu voz, tus letras. Y créeme cuando te digo que hacía mucho tiempo que nadie era capaz de emocionarme tanto con unos acordes.
Espero poder seguir disfrutando de ti mucho tiempo.
Gracias César