

«La tranquilidad que proporciona el estar seguro de que en nuestras camas siempre nos esperará alguien es suficiente motivo para dormir tranquilo sabiendo que hay con quien nos entendemos a la perfección dentro y fuera de ellas.»
Por fin me tengo en pie sin agarrarme,
la vida pasa y siempre me sorprende.
Nunca me duermo si no estoy al corriente.
Si estás, se me acelera el corazón;
si quieres irte, no controlo la presión.
Y hasta me canso si corro cada vez en una dirección.
Procura sujetarme no sea que me lleve el aire.
Yo siento frío y hace bastante calor;
si no te pones tú el caparazón lo hago yo.
Si me protejo es por liberar la tensión.
Hace ya tiempo que no soy el mismo
y ahora creo saber llevar mejor el ritmo,
aunque el desorden me dejó malherido.
Y cúrame las llagas que con nada que tu hagas sanarán;
las veces que me sangran son las veces que no me dejas hablar.
Perdona por mi falta de expresión,
pero es que a veces necesito un empujón
para ser consciente de tener toda tu atención.
Disculpa si a veces parezco un niño
que llora por todo y se siente desatendido,
si no lo arropan y lo protegen del frío.
Y espérame en la cama con las luces apagadas,
que la noche es muy larga, ya dormiremos mañana.
Y espérame despierta y deja la puerta entreabierta
que tengo muchas ganas de beberte y de escuchar que quieres más.
Y espérame en la cama con las luces apagadas...