

En la casa donde vivía con sus padres y herman@s, cuando él era pequeño, había una guitarra que apenas se utilizaba y que de vez en cuando César agarraba para sacar algún sonido. Con oído, conseguía que sonara algún retazo de temas conocidos con los que deleitaba a los que escuchaban. Como anécdota, y para sorpresa de muchos, con un pequeño teclado también conseguía hacer sonar las melodías de anuncios de televisión o alguna banda sonora. Fue entonces cuando su oído empezaba a destacar.
César fue uno de esos alumnos en la escuela a los que le sudaban las manos y temblaba cuando el profesor trataba de elegir (sin criterio alguno) quién saldría a la pizarra a exponer un trabajo o resolver un ejercicio. Nunca le gustó hablar en público o exponer sus ideas. Y de ese miedo escénico tan pronunciado, algo le queda... a la vista está. Aún así, desde el mes de junio de 1996, César Rodríguez ha estado encima de los escenarios mostrando sus canciones en público.
Cuando realmente se interesa y comienza a componer sus primeras canciones es al conocer al que para él es muy importante en todo esto: Legna Leugim (Miguel ángel Ur). De él fue el primero del que escuchó una canción cara a cara. Gracias a uno de sus hermanos, César tuvo la suerte de que algo naciera y despertara dentro y quisiera crecer de esta forma. También gracias a esto acude con frecuencia a un lugar llamado Nuevos Juglares (local regentado por Legna y creador de una especie de colectivo de trovadores que empiezan en esa época a enseñar sus canciones con actuaciones compartidas en distintas salas y teatros) donde se empapa de muchísima y muy buena canción de autor en vivo. César empezó a compaginar y expandir sus gustos musicales, que nada tenían que ver con la canción de autor (o quién sabe si todo...). Le interesó ir a la raíz de la canción de autor y se empapó de los de siempre, de los clásicos, a la vez que tenía la suerte de acudir a actuaciones de gente que empezaba en esto de la música.
La gente que le rodeaba, -la familia, los amigos de siempre- no esperaban este asunto. En casa ya se dejaban escuchar algunas cosas que él había escrito. Y fue con l@s amig@s con los que, por primera vez, decidió romper el hielo reuniéndolos a tod@s para cantar una canción que precisamente hablaba de una y de uno de ell@s. Fue entonces cuando César decidió algo que ya le rondaba la cabeza: componer canciones sería su forma de expresarse abiertamente. César llenaba cuadernos y cuadernos de textos en los que hablaba de una forma de ver la vida, de sus amores, sus reflexiones ante cualquier postura... cuentos, poesía, aunque la poesía realmente no le atraía demasiado. Se pasaba horas escribiendo lo que pasaba en su cabeza. Aún hoy sigue escribiendo como entonces hacía, y lo compagina con la composición de sus canciones. César piensa que nada tiene que ver una cosa con la otra: "Es como la música... nada tiene que ver la música que uno escucha con la que uno hace".
Más de una vez ha comentado: "La verdad es que más de uno y de una se sorprendería viendo los compactos que ocupan mis estanterías... Pero eso sí... siempre sería una sorpresa agradable, que no se piense mal... Y es cierto, escucha todo tipo de música y nunca se ha cerrado a un solo estilo. Desde Vicente Amigo hasta Jamie Cullum pasando por Antonio Machín (conoció su música gracias a su madre), O´Funk Illo, Javier Ruibal (indispensable) o Stevie Wonder. Para César es importante el 'picoteo': "...realmente no creo que haya una música mejor que otra, y es que todo absolutamente no nos puede atraer porque el estilo nos guste... A mí por ejemplo hay muchas cosas dentro de la canción de autor que no me llaman la atención, y creo que es normal... Por eso pienso que a cada cual se le remueven las entrañas de un modo distinto con diferentes sonidos...".
César Rodríguez, madrileño de 28 años. Habitual de la programación del circuito de la canción de autor en Madrid. Se le considera autodidacta en lo que hace, aunque la experiencia deja ver en él un aprendizaje rotundo. Cree en lo que hace pero no abandona la humildad de su entrega a la música.
César Rodríguez comienza su andadura musical en 1.996. Es en este mismo año donde por primera vez se sube a un escenario a enseñar sus canciones. A partir de entonces, no ha habido aforo que no señalara sus dotes naturales para el contacto directo, entregado con el público.
En Octubre de 1.996 es seleccionado para un concurso de canción de autor en su comunidad y obtiene el primer premio y el premio a la mejor letra. Desde entonces, no ha cesado de componer y cantar acompañado de su guitarra, y en ocasiones de algunos otros músicos.
En 1.997 es Finalista del concurso La Octava Estrella que organiza la Comunidad de Madrid, gracias a lo cual concede sus primeras entrevistas y realiza sus primeras intervenciones en los medios de comunicación.
Participa con dos canciones en una producción discográfica llamada Cantautores: La nueva Generación: 2 con el sello Fonomusic, lo que le da la oportunidad de compartir espacio y conciertos con otros artistas de la geografía española en Madrid y otras ciudades del territorio nacional.
En el año 2.003 es finalista del concurso de canción de autor de Elche “Jóvenes cantautores”. Al término de ese mismo año finalizó la grabación del disco editado con motivo de este concurso que incluye la canción con que participó y la del resto de los finalistas.
Sin el respaldo de ningún sello discográfico ni editorial, César Rodríguez ha concedido entrevistas a los medios de comunicación (prensa, radio y T.V.) de difusión local y nacional en numerosas ocasiones.
Nueve años respaldan su trayectoria en el mundo de la música; sin embargo, César Rodríguez dirige con cautela las miras hacia el mañana, hacia todo lo que le haga crecer profesionalmente.
César Rodríguez también ha compuesto la banda sonora de cortometrajes, ha musicado poemas de otros autores y ha colaborado con otros artistas tanto en directo como en grabaciones de estudio prestando su talento, etc.
Siempre es comprometido con movimientos solidarios y actos sociales en los que se puede contar con él siempre que la causa merezca la pena.
A lo largo de todo este tiempo han sido siempre incontables las ocasiones y escenarios en que ha interpretado sus composiciones en directo.
Siempre con los pies en el suelo ha visto como se desarrolla el mundo de la música y las relaciones personales, sin alterarle lo más mínimo ni en su personalidad ni en su forma de ver las cosas.
Se le intuye profesional no sólo por la década que lleva ya sobre los escenarios. César Rodríguez es alguien que emplea su experiencia en la música de una manera interiormente constructiva.
El hecho de desenvolverse a la perfección en escenarios, estudios de grabación, entrevistas para los medios, etc.…no es debido más que a su manera tan personal de ver las cosas: "La base está en ser consciente de que uno también es parte del público, y eso no es algo al alcance de todo el mundo. He visto como compañeros de profesión se sentían a años luz del suelo por un logro mínimo obtenido. Desde mi punto de vista, esa actitud tan detestable no está justificada ni siquiera cuando se consigue tener un nombre importante dentro de esta profesión."
El propósito de todo esto es su intención por vivir de la música siendo reconocida ésta como una profesión más porque piensa que "vivir de la música no es sinónimo de riqueza como muchos tratan de convencernos…”. En todo este tiempo ha rechazado algunas ofertas ya que no se ajustaban ni a sus propósitos, ni a su forma de ver las cosas.
10 años sin ningún contrato de una multinacional, ni un sello independiente, ni editorial, son los que hacen que a estas alturas esté deseando que apuesten por él y entrar en un estudio para grabar lo que todo este tiempo ha ido pasando y conseguir abrir el hueco necesario como para difundir su música tanto como deba expandirse."Ojalá yo tuviera el respaldo de un sello discográfico que me permitiera relajarme en cuanto a la disposición del tiempo para seguir desarrollando una labor como compositor con más tranquilidad que hasta ahora...muy lejos de querer dar lástima he de decir que llevo diez años peleando a la contra y casi nadie se ha dado cuenta porque hasta hoy nadie me ha dado una buena oportunidad para grabar y distribuir un disco a nivel nacional...supongo que por eso el trabajo que desarrollo es un trabajo "de campo" en el que no existe ningún tipo de artimaña ni un personaje creado al gusto de nadie...".-dice.
Ha recorrido gran parte de la geografía española con sus canciones y tiene claras intenciones de seguir haciéndolo aunque es consciente de que con mayor promoción y con el respaldo de algún sello o editora y la ayuda de quien depositara su confianza en él sería todo mucho más fácil.
César pone a disposición en está página Web un gran número de canciones que se pueden descargar de una forma gratuita desde cualquier lugar del mundo para que no quepa ninguna duda de su postura: "Yo cuando voy a una tienda de discos, no puedo improvisar y comprar discos de grupos o solistas que no conozco debido al precio de los mismos. Y como ciudadano, público y consumidor, me jode enormemente no poder adquirir cultura de una manera más asequible. Así que, me identifico bastante con la gente que tiene su ordenador repleto de archivos mp3. Esto es una muestra más de que vivimos en un país lleno de prohibiciones y vacío de soluciones.
Las canciones de César están a la orden del día en las redes de intercambio de archivos que existen en Internet, sin embargo, César se queja en ocasiones de el trato que le dan los medios de comunicación al no promocionar a la gente que pretende hacerse un hueco en el panorama musical y sin embargo dan cabida a quién de siempre se sabe por disponer no tanto de unos méritos artísticos propios como de una disposición económica más que solvente.
César Rodríguez se expresa con su música de la forma en que lo hace, pero reconoce que la música que menos cabida tiene en su aparato de música es la canción de autor: "Independientemente del estilo y forma de la música que compongo, no soy de escuchar a los clásicos cantautores. Por lo general no me gustan. De hecho, a algunos me cuesta hasta oírles hablar. Me considero un poco raro en cuanto a la música que escucho, pero sólo por no ser habitual en la gente con la que normalmente me relaciono, aunque también me gusta escuchar a los compañeros de profesión más cercanos. Aprendo mucho haciéndolo."
El hecho de tener la experiencia que el tiempo le ha dado no le impide ser coherente sabiendo que, cada cosa que sucede o no, es tanto o mas productiva que las cosas que fueron ocurriendo en estos diez años.
A César tanta complejidad no le resta sencillez en el día a día y siempre pone la mirada realista y su sonrisa en una ciudad tan llena de gente como vacía…